junio 25, 2021
La Historia de las luchas populares
Pueblos enteros enfrentándose a una clase política cada vez más aislada, encaminada a una crisis orgánica sin precedentes y cuya única respuesta parecía ser la apelación a sus fuerzas de seguridad.
El asesinato de los dos militantes marca el final de una época: la convertibilidad, como proyecto político, se termina de desintegrar.

Mañana se cumplirán 19 años de un trágico fin de ciclo de movilizaciones populares y de luchas “piqueteras” en nuestro país. Mal que le pese al “gran diario argentino”, la crisis no causó dos nuevas muertes: Maximiliano Kostecki y Darío Santillán fueron asesinados el 26 de junio de 2002 en manos de la represión estatal, y sus responsables son fácilmente identificables. ¿Por qué digo que concluyó un ciclo? ¿Cuándo había empezado? 

El escritor, periodista e investigador popular Mariano Pacheco le dedicó más de un libro a la historia de los movimientos sociales, y en uno de ellos señala que paradójicamente fue un 26 de junio, pero de 1996, cuando en Cutral-Có y Plaza Huincul se daba inicio a este proceso de movilizaciones. Desde una mirada comprometida con las organizaciones y sus protagonistas, Pacheco remarca que el origen del estallido se da “por abajo”. En esa línea, Mabel Thwaites Rey y Hernán Ouviña, entre otros autores, denominarían CINAL (Ciclo de Impugnación al Neoliberalismo en América Latina) a este período que inició en los noventa como expresión de resistencia y que, en buena parte de la región, coronó con una fase gubernamental durante la primera década del Siglo XXI -oleada de gobiernos democrático-populares o “progresistas”-. La irrupción de los movimientos sociales/populares es reflejo de una grieta que se abría entre sectores que eran abandonados por el Estado y el Estado mismo, a través de sus representantes. Pueblos enteros enfrentándose a una clase política cada vez más aislada, encaminada a una crisis orgánica sin precedentes y cuya única respuesta parecía ser la apelación a sus fuerzas de seguridad.

Ahora bien, anclemos en nuestra efeméride: ¿Por qué estaban en las calles Maxi y Darío? ¿Qué los movilizaba? ¿Por qué cortaban el Puente Pueyrredón sus organizaciones? La crisis de 2001/2002 no podemos comprenderla sin evocar el golpe a los trabajadores que significó el Estado terrorista/genocida de 1976, o la resolución política de poner punto final a la “sociedad peronista”, cristalizada en el tumultuoso desenlace de la década del ochenta y la implementación de un programa neoliberal de la mano del peronismo no renovador. Los niveles de desempleo, indigencia y pobreza alcanzados al momento del “argentinazo” de diciembre de 2001 son inexplicables, si no los vemos a la luz del modelo económico de Martínez de Hoz y la convertibilidad de Cavallo. Lo que pasa después es que esos niveles dejan de ser números y salen a cortar calles y rutas, fundamentalmente durante el segundo lustro de la década de los noventa. Los “nuevos movimientos sociales”, como el MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados), y el proceso de lucha y resistencia popular que atravesó al menemismo, merecen una edición especial. 

Volviendo al 2002, las muertes de Kostecki y Santillán generan una reacción popular y una conmoción pública que ponen fin al proyecto de Duhalde e impiden una salida autoritaria de la crisis, alternativa real y tangible en una coyuntura como esa. En cierto sentido, el asesinato de los dos militantes marca el final de una época: la convertibilidad, como proyecto, se termina de desintegrar. Si bien este aspecto puede verse como un logro popular -el sistema no pudo imponer una vía autoritaria y abiertamente represiva-, la otra realidad es que el ciclo de radicalización de la protesta social en la Argentina se cierra ni más ni menos que con dos crímenes políticos.

Pero, así como hay algo de lo viejo que muere ese 26 de junio, también hay algo de lo nuevo que empezaba a nacer. El kirchnerismo es deudor de todo ese proceso, previo a su asunción en 2003. Mezcla de virtud, fortuna y oportunismo, sus gobiernos canalizarán parcialmente la irrupción de “los de abajo”, con sus demandas a cuestas, en clave de una recuperación de la centralidad -y de la autoridad- del Estado, como proyección y límite a la vez. 

A 19 años de la masacre del Puente Pueyrredón, Maxi y Darío viven en cada lucha, en cada protesta, manifestación y movilización que vienen a visibilizar las demandas de quienes son sistemáticamente acallados y excluidos. Su legado lo llevan puesto los nadies de Galeano, englobados en este nuevo sujeto heterogéneo y múltiple llamado “precariado”: ellos, ellas y elles engrosan desde hace décadas los márgenes de desempleo, pobreza e indigencia, y no renuncian jamás a que su país los, las y les incluya. La Historia, al fin y al cabo, es la historia de las luchas populares.

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2 comentarios

  1. Que buen recuerdo literario analítico lúcido y también incómodo pero necesario hoy más que nunca!

  2. Desde el asesinato del general Valle con el derrocamiento del gral. Perón el pueblo de todo el territorio dejó de ser » libre, ontener justicia social , perdiendo soberania territorial por ser arrasado y expoliado su suelo, bosques y montañas. El asesinato de Kosteki y Santillan fue el punto de partida para reaccionar a esa infamia y cerrar filas para enrostrar y marchar en masa rechazando la politica neoliberal y traidora de cada gobierno que le sucedió desde esa infausta represion en la estacion Avellaneda. Pienso que la juventud debe conocer más y distinguir lo que significa un estado soberano. Un pais tan rico como Argentina ! Y con una Sup.Corte de Justicia vendida a intereses expureos , allí es donde hay que meter el dedo en la llaga. Y hora es el momento de combatir el latifundio pues miles de kmts. alquilados de tierra se vuelven yermos con la macro explotacion del suelo .Lo mismo ocurre con la devastación de bosques con la consiguiente pérdida de carbono y de las lluvias que impiden el calentamiento global , reduciendo a la vez el caudal de nuestros rios mesopotamicos (el Paraná, Bermejo y Pilcomayo) Seguir marchando, protestando por mas trabajo, más escuelas, más salud pública. Estas son las herramientas que dignifican y nos dan identidad como pueblo todos, todas y todes. Seguiremos honrando a los caidos en las luchas sociales marchando y protestando. Somos millones !!!

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