abril 16, 2021
“What are you doing?”
Ella sale de noche fingiendo estar alcoholizada, en busca de ese “buen tipo” que se le acerque y le ofrezca ayuda. Pero su comportamiento solo produce intentos de abuso y es ahí cuando ella revela su sobriedad, colocándolos en la situación de enfrentarse consigo mismos y sus actos.
Las violaciones no son accidentes aislados, ejecutados por miembros descarriados de la sociedad.

Promising young woman se estrenó, finalmente, durante los últimos días del pandémico y siempre recordado 2020 -doblada para España como “Una joven prometedora” y para Hispanoamérica como “Hermosa venganza”-. El tráiler, que llevaba más de un año liberado, alcanzó a participar del Festival de Sundance y recibió críticas más que interesantes. Lo vi y me quedé obsesionada. Más se postergaba la fecha de estreno, más me desesperaba por conseguir información sobre el film. Cualquiera diría que esas expectativas no se llenan así nomás. Es un razonamiento lógico, pero en este caso erróneo: si te gustó el tráiler como a mí, metele a la película, porque realmente está a la altura de lo que promete.

Pero primero hablemos un poco de por qué este film interesó tanto y generó tanto revuelo. Se trata de una subversión del género de venganza, a raíz de una violación. Por muy nicho que suene, es un recurso que ya ha sido utilizado no pocas veces. Son películas protagonizadas por mujeres que han sufrido un abuso, a manos de un villano profundamente malvado y unidimensional, y que, fortalecidas tras su experiencia traumática, emprenderán una aventura sangrienta, y violencia mediante cumplirán su venganza y saldarán lo que les ha sido hecho. El disparador puede no ser una violación, sino otro tipo de violencias, pero casi siempre vinculadas con el género. Lo notorio de estos films, siendo que buscan interpelar a un público femenino, es que casi nunca son escritos o dirigidos por personas que hayan sido atravesadas por estas experiencias. Los creadores -hombres-, se empeñan en hacer que la protagonista -mujer- actúe como ellos interpretan que lo haría en esas circunstancias: es decir, mediante una retaliación física. Y si bien consiguen, al menos parcialmente, un sentimiento de catarsis en les espectadores, no deja de ser eso: la fantasía masculina anclada en la venganza.

La falta de perspectiva hace que estos films no reconozcan casi nunca el entramado más difícil del problema: que las violaciones no son accidentes aislados, ejecutados por miembros descarriados de la sociedad. Por otra parte, también perpetúan el arquetipo de la mujer que se vuelve fuerte transitando su trauma, cosa que, por muy compradora que suene, está alejada de la realidad. Toda esta intro para decir lo atinada que resulta esta película de Emerald Fennell, exponiendo precisamente eso que no estaba: la realidad de una mujer cuya vida se vio estropeada por una situación de violencia sexual hacia su mejor amiga. Sus antagonistas son personas normales: gente que se siente más cómoda descreyendo o ignorando que un tipo que les resulta agradable haya hecho eso de lo que se lo acusa. El trauma de la protagonista no la hace más fuerte, al contrario: la destruye. 

Una de las cosas que me convocó del film fue el nombre, referenciado en una frase que se oye mucho, cuando se ensayan defensas de violadores, en cualquier instancia judicial: “Es un joven prometedor”. La insistencia en el hecho de que las acusaciones de violencia pueden arruinar la vida de un hombre -insinuando de entrada que muchas de estas acusaciones son falsas-, pondera el valor de la vida del hombre, en relación a la de la mujer. En el contexto de un careo, la palabra del varón lleva las de ganar. Y frente al panorama de futuros arruinados, solo se piensa en la carrera y en la familia del hombre. Esta película es, tal como el título lo indica, la historia de una mujer joven y prometedora, y de cómo va hundiéndose en una espiral, por las acciones de un hombre que no lidia con ninguna consecuencia. 

No hay mucha violencia física, pero eso no quiere decir que no haya violencia: Cassie enfrenta a la gente con algo que no quiere ver, con la violencia que está implícita en sus acciones, con el abuso que habita allí, y los resultados son extremadamente satisfactorios. Como se muestra en el tráiler, ella sale de noche fingiendo estar alcoholizada, en busca de ese “buen tipo” que se le acerque y le ofrezca ayuda. Su comportamiento, en cambio, solo produce intentos de abuso sexual, y es ahí cuando ella revela que había estado sobria todo ese tiempo, colocándolos en la situación de enfrentarse consigo mismos y con sus actos.

Bueno, y acá llegó la hora de los spoilers, así que si quieren váyanse. Les dejo un momento. ¿Listo? ¿Puedo seguir? Y sí, tengo que tirarles data porque quiero seguir hablando con ustedes sobre las cosas que me generó. Sobre todo ese final, que me resultó lo más controvertido de la película: Cassie es asesinada por el mismo chabón que violó a su amiga -que se había suicidado como secuela del trauma-. Era el último, en su lista de personas implicadas, a quienes había decidido atacar para vengar ese abuso. Para que admitan sus culpas, usa la tortura psicológica. Su objetivo es ponerlos frente al espejo para que contemplen y entiendan el peso y las consecuencias de sus acciones. La única forma de redención posible, es haciéndose cargo, cosa que solo ocurre con uno de los personajes.

Únicamente cuando se enfrenta al abusador, se decide a usar la violencia física, y así se expone a una situación de la que no saldrá airosa. En la escena más discutida del film, vemos cómo nuestra protagonista es sofocada por una almohada, al cabo de dos minutos que se hacen eternos y a falta de 20 para que la historia concluya. Dijo Fennell que quiso dotar de realidad y crudeza a esa escena, y también que quedara en evidencia que Cassie no era ninguna vengadora todopoderosa, sino una mujer expuesta a situaciones límite, hasta que finalmente ese riesgo acabó con ella.

El verdadero final deja una luz de esperanza, pero la única certeza es que dos mujeres tienen que morir, para que un hombre enfrente seriamente las consecuencias de sus actos criminales. Cosa que, por cierto, no parece alejada de la realidad. Nadie se salva, ni siquiera nuestra protagonista vengadora, que comete en el transcurso de la historia una serie de actos extremadamente cuestionables. Y ni hablar de Ryan, presentado como buen tipo solo para que nos duela cuando corroboremos que, al cabo de sus buenas intenciones, acabará ocupando la posición del observador pasivo, sin admitirse como parte del problema.

La mayor subversión de género que realiza el film, pasa por dejar de lado la culpa de una sola persona, para ponerse a hablar del problema mayor: una estructura de poder que protege a esa clase de hombres y deja solas a las mujeres. Promising young woman consigue todo eso sin dejar de ser una película atrapante y también entretenida.

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